La Ley Emblemática Contra la Violencia Hacia las Mujeres

Hace veinticinco años, el entonces senador Joe Biden dirigió el esfuerzo de aprobar su legislación histórica para poner fin a la violencia contra las mujeres. La Ley de Violencia contra la Mujer tiene dos objetivos: hacer que las mujeres tengan más seguridad y proteger los derechos civiles de las mujeres.

Joe Biden introdujo la ley por primera vez en el 1990, cuando la violencia doméstica se consideraba un asunto familiar y pocos en el Congreso querían trabajar con el tema. Durante los siguientes tres años, el senador Biden utilizó su papel en el Comité Judicial del Senado de los EE. UU. para escuchar directamente a los sobrevivientes durante horas de testimonio sobre sus experiencias con la violencia doméstica y la agresión sexual, y de expertos armados con informes y datos.

En 1993, el senador Biden escribió: “A través de este proceso, me he convencido de que la violencia contra las mujeres refleja tanto un fracaso de la imaginación moral colectiva de nuestra nación como un fracaso de las leyes y regulaciones de nuestra nación”. Esa furia por el lapso moral fue lo que impulsó a Biden a tratar de aprobar un proyecto de ley incluso frente a la oposición de una letanía de personas a lo largo de los años, incluida la Administración Bush, el entonces Presidente del Tribunal Supremo de la Corte Suprema y los conservadores en el Congreso. Después de cuatro años de trabajo, la ley fue aprobada en septiembre de 1994 con un importante apoyo bipartidista.

Pero Biden no se detuvo en la aprobación final de la ley. Durante casi tres décadas, Joe Biden ha trabajado para que la ambición de la Ley de Violencia contra la Mujer no se pierda en la burocracia o se empantane con el partidismo. Al contrario, su legislación se ha convertido en una piedra angular para que el movimiento ponga fin a la violencia contra las mujeres. Desde 1994, Biden lideró los esfuerzos para garantizar que el Congreso aprobara legislación que renovara y fortaleciera la Ley de Violencia contra la Mujer (VAWA por sus siglas en inglés) tres veces: en 2000, 2005 y 2013. Cada vez, la reautorización de VAWA mejoró el sistema y aseguró que las comunidades especialmente vulnerables, desde las mujeres indígenas a inmigrantes indocumentadas y personas LGBTQ estén incluidas en la Ley.

La Ley de Violencia contra la Mujer ha funcionado. Entre la promulgación de la Ley de Violencia contra la Mujer en el año 1994 y el año 2011, la victimización grave por parte de una pareja íntima disminuyó en un 72%. Pero, todavía hay más trabajo por hacer.

Llevando la Ley de Violencia contra la Mujer a nivel Global

En el 2007, el entonces senador Biden amplió su legado para abordar la violencia contra las mujeres y niñas, con la introducción de la Ley Internacional de Violencia contra las Mujeres (IVAWA por sus siglas en inglés). La violencia contra las mujeres y niñas de todas las edades es una epidemia mundial: desde el acoso en el transporte público en el sudeste asiático, hasta el tráfico de mujeres en Europa del Este, hasta los asesinatos de “honor” en el Medio Oriente, y el uso de la violación como arma de guerra en Darfur y la República Democrática del Congo. Una de cada tres mujeres en todo el mundo experimentará violencia de género en su vida, y en algunos países, eso es cierto para el 70% de las mujeres.

IVAWA proporcionó un proceso para que Estados Unidos aborde la violencia de género en todo el mundo a través de un enfoque integral que promovió la reforma legal, los cambios en normas sociales, la salud y seguridad, y el acceso a las oportunidades educativas y económicas. El proyecto de ley también buscaba abordar la violencia de género en situaciones de crisis humanitarias y conflictos al incluir un enfoque en la capacitación del personal de mantenimiento de la paz y la recopilación de datos.

Si bien IVAWA nunca se promulgó, la administración Obama-Biden utilizó la acción ejecutiva para implementar gran parte de IVAWA en su enfoque integral contra la violencia de género. Con una serie de estrategias y planes del Departamento de Estado sobre los temas de mujeres, paz y seguridad; niñas adolescentes; empoderamiento económico de las mujeres; y la violencia de género, la Administración centró sus esfuerzos diplomáticos, de desarrollo e incluso militares en promover la salud, la seguridad y el empoderamiento de las mujeres y niñas en todo el mundo.

A pesar de lo importantes que fueron los programas y las políticas de la Administración, una de las mejores herramientas que la Administración tuvo para convencer a otros países de que se concentraran en este tema fue su propio legado con la Ley de Violencia contra la Mujer, que le ha dado a los Estados Unidos credibilidad para abordar cuestiones de violencia de género en el escenario internacional. Esta legislación histórica sigue siendo un ejemplo para otros países de que el progreso es más que posible cuando un país invierte en cambios legales, culturales y comunitarios.

Más trabajo por hacer

Ahora no es momento de retroceder, o incluso simplemente quedarse tranquilo. Hoy, hasta 1 de cada 3 mujeres en los Estados Unidos están sujetas a la violencia física, violencia sexual y/o acoso por parte de una pareja en algún momento de sus vidas. La tasa es aún mayor para las mujeres de color, las mujeres lesbianas y bisexuales y las personas transgénero.

A principios de este año, una coalición bipartidista en la Cámara de Representantes aprobó la Ley de Violencia contra la Mujer del 2019, que incluye mejoras e innovaciones significativas y prospectivas propuestas por defensores, sobrevivientes, abogados y expertos, y fiscales que están en las trincheras protegiendo y apoyando a los sobrevivientes. Pero el senador McConnell se niega a presentar el proyecto de ley en el Senado. No hay razón para que el Senado no deba aprobar esta reautorización ya.

En los próximos meses, el vicepresidente Biden dará a conocer su plan para construir sobre la Ley de Violencia contra las Mujeres, hacer que las mujeres tengan más seguridad y proteger los derechos civiles de las mujeres.