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Transformar el seguro de desempleo en un seguro de empleo para millones de trabajadores haciendo que los 50 estados adopten y amplíen drásticamente los programas de compensación a corto plazo. Bajo una compensación a corto plazo, también conocida como trabajo compartido, las empresas en dificultades mantienen a los trabajadores empleados pero con horas reducidas, y el gobierno federal ayuda a compensar la diferencia en los salarios. La Administración Obama-Biden defendió este enfoque en los EE. UU. y hasta ahora 27 estados han establecido programas de compensación a corto plazo.

Estos programas deben ser más flexibles y atractivos tanto para los empleadores como para los empleados, de modo que la mayor cantidad posible de trabajadores puedan permanecer en sus trabajos y recibir salarios completos y beneficios de salud durante tiempos de crisis, incluso si los empleadores deben reducir significativamente sus horas.

Alemania ha utilizado durante mucho tiempo programas de trabajo a corto plazo para proteger los empleos en recesiones, de modo que los trabajadores estén listos para regresar a medida que la economía mejore. Y este enfoque es especialmente adecuado para el momento actual, cuando podemos esperar una recuperación más gradual en ciertos sectores, con algunas empresas operando con una capacidad parcial durante un período prolongado.

En resumen, debemos comenzar a pensar en esto como un seguro de empleo más que un seguro de desempleo.

Para la crisis actual, la administración debería actuar rápidamente para ampliar la compensación a corto plazo con el fin de salvar o restaurar millones de empleos. Específicamente:

  • Los pequeños negocios que usan este programa deben poder obtener ayuda para cubrir los beneficios de sus trabajadores, así como sus otros costos, como el alquiler y los gastos generales no relacionados con la nómina, ya que están parcialmente cerrados por la crisis. Los negocios que cumplan el objetivo de protección de la nómina al usar el trabajo compartido no deben ser castigadas siendo excluidas de cualquier programa de préstamos o condonaciones para pequeños negocios que esté vinculado a los gastos generales esenciales en proporción al descenso en los ingresos.
  • El gobierno federal debería eximir temporalmente de la exigencia de que los estados “califiquen a las empresas”, es decir, obligar a los empleadores a pagar impuestos más altos en el futuro si ahora usan una compensación a corto plazo.

 

Estas son medidas en una crisis, pero podemos y debemos hacer más para fortalecer la compensación a corto plazo a fin de evitar despidos en futuras recesiones, aprendiendo lecciones de otras naciones y de los estados de los Estados Unidos que han liderado el camino.

Como presidente, Joe Biden buscaría una reforma permanente de la compensación a corto plazo, a través de los siguientes pasos:

  • Establecer un financiamiento 100% federal: actualmente, los estados tienen la carga de pagar una compensación a corto plazo, excepto en emergencias. Sin embargo, los fondos estatales de desempleo ya están al límite por la carga de un número sin precedentes de reclamaciones de desempleo. Joe Biden pediría que la compensación a corto plazo sea financiada 100% de manera permanente por el gobierno federal para catalizar un uso mucho mayor de la compensación a corto plazo que puede mantener a los trabajadores trabajando y conectados a sus beneficios y relaciones laborales.
  • Asegurar la participación de los 50 estados, DC, Puerto Rico y las Islas Vírgenes: 23 estados aún no han establecido programas de compensación a corto plazo. Esta iniciativa es demasiado importante para dejar fuera a millones de estadounidenses. Joe Biden lo convertiría en una prioridad, utilizando una combinación de asistencia condicionada e incentivos adicionales, para garantizar la participación universal, de acuerdo con el precedente de la Corte Suprema en Dole y Sebelius.
  • Crear un crédito contributivo por los costos adicionales de seguro de salud de los empleadores: los empleadores actualmente deben proveer beneficios de salud completos para los empleados, incluso si están reduciendo las horas. Si bien es crucial que los empleados conserven todos sus beneficios, tener que financiar los costos totales del seguro de salud de los trabajadores cuando ven un descenso significativo en los ingresos puede desanimar a las empresas a elegir una compensación de corto plazo en lugar de despidos. Joe Biden crearía un crédito contributivo reembolsable que reembolsaría a las compañías, así como a las organizaciones sin fines de lucro, los costos adicionales de proveer beneficios de salud completos a todos sus trabajadores durante un período en que se reducen las horas de trabajo.
  • Aumentar los límites en las reducciones de trabajo del empleador: los estados generalmente limitan las reducciones de horas de trabajo del 40% al 60%. Si sus horas se reducen más que eso, no puede participar. En recesiones profundas, las compañías pueden necesitar reducir las horas aún más para evitar despidos. Aumentar esos límites al 80%, con exenciones por circunstancias extremas, ayudará a los empleadores a mantener a las personas en sus trabajos, incluso en recesiones severas.
  • Lanzar una importante campaña de concienciación para mejorar las tasas de participación de los negocios. Durante la última recesión, Rhode Island tuvo una participación mucho mayor en su programa de compensación a corto plazo que el promedio nacional. Un estudio de Brookings Institution descubrió que la razón principal de esto era que el estado “promovía agresivamente el trabajo compartido entre los empleadores involucrados en despidos durante la Gran Recesión y utilizaba los medios de comunicación para resaltar los posibles beneficios del trabajo compartido”. Joe Biden llevaría a cabo una campaña de promoción al estilo de Rhode Island en todo el país.
  • Establecer que se active automáticamente a base de las condiciones económicas y de salud pública. Las mejoras a la compensación a corto plazo y al seguro de desempleo vinculados a la crisis del COVID-19 deberían ampliarse automáticamente a base de las condiciones económicas y de salud, y renovarse en futuras crisis. Los trabajadores y las empresas no deben ser tomados como rehenes por las luchas partidistas en el Congreso.