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Los trabajadores esenciales brindan atención médica que salva vidas, limpian las habitaciones de nuestro hospital, entregan nuestra comida y otros bienes esenciales, abastecen los estantes de nuestros supermercados, nos transportan de un lugar a otro, mantienen las luces de nuestras ciudades encendidas y mucho más. Han estado en la primera línea de esta pandemia.

Joe Biden ha dicho desde el comienzo de esta campaña que los trabajadores estadounidenses son el corazón y el alma de este país; sin embargo, con demasiada frecuencia, hemos dado por sentado a estos trabajadores y al trabajo que hacen.

Pero la pandemia de coronavirus ha resaltado esta verdad crítica: en todo el país, a menudo son nuestros trabajadores peor pagados quienes han dado un paso al frente durante esta crisis.

Los retrasos y las demoras de Donald Trump solo lo han hecho más difícil para los trabajadores.

Estos trabajadores se arriesgan todos los días. Son esenciales para nuestra sociedad, en tiempos de crisis y más allá, y merecen no solo nuestro agradecimiento y respeto, sino nuestro apoyo.

Joe Biden tiene una agenda audaz para brindar a estos trabajadores el apoyo a largo plazo que merecen: aumentar los salarios, garantizar un cuidado de salud asequible y de calidad, proveer matrícula gratuita para la educación superior pública y fomentar la sindicalización y la negociación colectiva.

Pero estos trabajadores no pueden esperar. Necesitan ayuda de emergencia ahora.

Hoy, Joe Biden está pidiendo a la administración del presidente Trump que tome cuatro acciones inmediatas para proteger y apoyar a nuestros trabajadores esenciales:

(1) Asegurar que todos los trabajadores de primera línea, como los empleados de los supermercados, califiquen para el acceso prioritario al equipo de protección personal (PPE) y las pruebas del COVID-19 a base de su riesgo de exposición al virus, así como a la asistencia de cuidado infantil y otras formas de apoyo de emergencia por el COVID-19.

(2) Ampliar el acceso a equipos de protección personal efectivos, incluso mediante el uso de la Ley de Producción de Defensa.

La Administración Trump debería aumentar la capacidad para producir mascarillas para todos los trabajadores de primera línea, desde los trabajadores de la salud hasta los empleados de los supermercados, utilizando plenamente la Ley de Producción de Defensa. Y, la Administración Trump debería facultar totalmente a un comandante de suministros para coordinar la producción y entrega de suministros y equipos esenciales, incluyendo mascarillas, guantes y otros equipos de protección personal. El comandante de suministros se encargaría de garantizar una distribución equitativa para que las comunidades en riesgo y las poblaciones particularmente vulnerables estén totalmente atendidas.

(3) Establecer y hacer cumplir los estándares de salud y seguridad para los lugares de trabajo.

Durante la epidemia de H1N1, la Administración Obama-Biden encargó a la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA, por sus siglas en inglés) y al Centro para el Control de Enfermedades (CDC) que emitieran una guía detallada sobre cómo los empleadores deberían proteger a sus trabajadores. Luego, OSHA hizo cumplir la ley a base de esas guías. La Administración Trump solo comenzó los esfuerzos de cumplimiento esta semana y todavía se niega a hacer todo lo que pueda y deba para proteger la salud y seguridad de los trabajadores.

La Administración Trump debería:

  • Publicar y aplicar de inmediato un Estándar Temporal de Emergencia (“ETS”, por sus siglas en inglés) para brindar a los empleadores y empleados de primera línea una guía específica y aplicable sobre qué hacer para reducir la propagación del COVID.
  • Finalizar un estándar permanente de enfermedades infecciosas. Después del H1N1, la Administración Obama-Biden pasó años preparando un nuevo estándar permanente de enfermedades infecciosas, que habría requerido que las instalaciones de salud y ciertos otros lugares de trabajo de alta exposición implementaran programas de control de infecciones para proteger a sus trabajadores de manera permanente. Se lo entregó a la Administración Trump, pero en lugar de convertirlo en una reglamentación, lo archivaron prontamente. Deben ponerse inmediatamente a trabajar para concluirlo y expandirlo para incluir todos los lugares de trabajo relevantes.
  • Duplicar el número de investigadores de OSHA para hacer cumplir la ley, los estándares y directrices existentes. Bajo el presidente Trump, OSHA tiene actualmente niveles mínimos históricos de inspectores. Dadas las exigencias de esta crisis y la necesidad de una aplicación rigurosa de las estándares en el lugar de trabajo en todo el país, se necesita al menos el doble de inspectores.
  • Trabajar en estrecha colaboración con las agencias estatales de seguridad y salud ocupacional y los gobiernos estatales y locales, y los sindicatos que representan a sus empleados, para garantizar una protección integral para los trabajadores de primera línea.

 

(4) Promulgar el pago de una bonificación para los trabajadores de primera línea que se están arriesgando.

No hay sustituto para garantizar la seguridad de los trabajadores, pero todos los trabajadores de primera línea que arriesguen sus vidas deberían recibir una bonificación por su trabajo. La Administración Trump debería trabajar inmediatamente con el Congreso para aprobar una audaz iniciativa de pago de una bonificación. Según la propuesta del “Fondo de los Héroes” de los demócratas del Senado, el gobierno federal intervendría y otorgaría a los trabajadores esenciales un aumento, con fondos adicionales para atraer a los trabajadores para que actúen como trabajadores de la salud y cuidado a domicilio y de respuesta inmediata. Este pago de la prima debe ser adicional a la licencia por enfermedad con paga y la licencia de cuidador para cada trabajador, que Joe Biden pidió en su plan del 12 de marzo, y un salario mínimo de $15 para todos los trabajadores.