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Millones de familias se ven afectadas por la crisis de adicción a los opioides. Esto devasta a comunidades de costa a costa, desde New Hampshire hasta California. El desafío con los efectos de trastornos por el uso de sustancias no se limita a los opioides. Millones de personas se ven afectadas por el abuso de otras sustancias como el alcohol o la metanfetamina. Los últimos estimados indican que, en el 2018, casi 68,000 estadounidenses murieron debido a una sobredosis de drogas, de las cuales casi 47,000 involucraron a un opioide. Y, los impactos de esta crisis repercuten en nuestras aulas y vecindarios, en pueblos pequeños y en ciudades grandes.

Biden abordará esta crisis asegurándose de que las personas tengan acceso a seguros  de salud de alta calidad, incluyendo el tratamiento para los  trastornos por el uso de sustancias y los servicios de salud mental. Eso es lo que hizo Obamacare al designar el tratamiento para los trastornos por uso de sustancias y los servicios de salud mental como beneficios esenciales que los seguros de salud deben cubrir, y al expandir Medicaid, el programa que es el mayor pagador por servicios de salud mental en el país, que también tiene un papel más importante cada vez como pagador por los servicios para tratar trastornos por uso de sustancias.

Pero el Presidente Trump quiere revocar Obamacare, incluyendo la expansión de Medicaid. Esta revocación sería desastrosa para las comunidades y las familias que luchan en contra de la crisis de los opioides. No es realista pensar que el dinero de las becas del gobierno llena el vacío que crearía la eliminación del Obamacare y de la expansión de Medicaid.

El primer paso del plan de Biden para tratar la epidemia de opioides y los trastornos por el uso de sustancias es derrotar a Trump y luego proteger y ampliar el Obamacare. Y, Biden tendrá un enfoque integral de salud pública para tratar los trastornos por el uso de opioides y otras sustancias. Su plan: 

  • Pedirá cuentas a las grandes compañías farmacéuticas, sus ejecutivos y otras personas responsables que tuvieron un papel en provocar la crisis de los opioides.
  • Pondrá a disposición de todos los servicios eficaces para la  prevención, el tratamiento y la recuperación, incluyendo una inversión federal de $125 mil millones.
  • Parará de recetar opioides en exceso mientras mejora el acceso a otros manejos del dolor efectivos y necesarios.
  • Reformará el sistema de justicia penal para que nadie sea encarcelado sólo por el uso de drogas.
  • Detendrá el flujo de drogas ilícitas, como el fentanilo y la heroína, a los Estados Unidos, especialmente desde China y México.

 

EXIGIRÁ CUENTAS A LAS COMPAÑÍAS FARMACÉUTICAS MÁS GRANDES, A SUS EJECUTIVOS Y A OTRAS PERSONAS RESPONSABLES POR PROVOCAR LA CRISIS DE OPIOIDES 

Biden exigirá cuentas a las compañías farmacéuticas y otras personas responsables por la crisis de los opioides, incluyendo a los fabricantes, distribuidores y “operadores de fábricas de píldoras”. Los ejecutivos farmacéuticos deben ser considerados personalmente responsables, incluyendo la responsabilidad penal donde sea adecuada. Específicamente, Biden:

Ordenará al Departamento de Justicia de los EE. UU. que haga que las acciones  que propiciaron esta crisis sean una prioridad de investigación y, cuando corresponda, de aplicación de la leyes civiles y penales. Biden se asegurará de que el departamento tenga todos los recursos necesarios para completar este trabajo. Sumándole a los esfuerzos de la Administración Obama-Biden, Biden también se asegurará de que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) tome medidas cuando nueva información revele daños causados por medicamentos previamente aprobados (incluyendo el riesgo de desvío o el uso de drogas por un individuo que no sea a quien se le recetó el medicamento), garantice el cumplimiento de las estrategias de mitigación de riesgos y castigue a las compañías farmacéuticas por prácticas engañosas. Además, designará un Coordinador de Rendición de Cuentas por la Crisis de los Opioides para coordinar los esfuerzos entre las agencias federales y apoyar a los esfuerzos de cumplimiento de los aliados estatales y locales.

Ordenará a la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) que intensifique sus esfuerzos para identificar envíos sospechosos y proteger a las comunidades. Los distribuidores de opioides enviaron millones de píldoras a ciudades con cientos de residentes, lo que ayudó a desencadenar la epidemia de opioides. Biden autorizará a la DEA a detener los envíos de medicamentos de las compañías farmacéuticas y sus distribuidores que generen riesgos de desvío y uso indebido. Biden trabajará con el Congreso para permitir que la DEA actúe de manera rápida cuando un distribuidor farmacéutico no supervise adecuadamente los envíos que podrían representar un “peligro inminente” para las comunidades vulnerables y aumente las sanciones para las empresas que no tomen medidas para detener los envíos sospechosos. Además, Biden ordenará a la DEA a que mejore la recopilación de datos sobre mayoristas y farmacias, incluyendo los patrones de las recetas y los informes de pedidos sospechosos, y que difunda su análisis a los distribuidores para evitar problemas antes de que se conviertan en desastres.

Prohibirá a los fabricantes de medicamentos ofrecer pagos o incentivos a los médicos y otras personas que receten. Las compañías farmacéuticas trabajan duro para persuadir a los doctores y otro personal médico para que receten sus productos. Estas compañías esencialmente pagan a los proveedores para que receten opioides y otras drogas, por ejemplo, pagando a los proveedores para que hablen en conferencias o asistan a las mismas, o sean consultores para sus compañías. Al prohibir estas prácticas, Biden se asegurará de que la vida de los pacientes no pase a un segundo plano detrás de las ganancias de los médicos.

Pondrá fin a la exención de impuestos de las corporaciones farmacéuticas para gastos de publicidad. Las corporaciones farmacéuticas gastaron aproximadamente $6 mil millones solo en 2016 en anuncios de medicamentos para aumentar sus ventas, un aumento de más de cuatro veces de solo $1,300 millones en 1997. Incluso, la Asociación Médica Americana ha expresado “preocupaciones entre los médicos sobre el impacto negativo de las promociones impulsadas comercialmente y el rol que juegan los costos de mercadotecnia al exacerbar la escalada de los precios de los medicamentos”. Actualmente, las corporaciones farmacéuticas pueden considerar sus gastos en estos anuncios como una deducción para reducir la cantidad de impuestos que deben. Pero las personas que pagan impuestos no deberían tener que pagar la factura de estos anuncios. Como presidente, Biden eliminará esta deducción de impuestos para todos los anuncios de medicamentos recetados, según ha propuesto la senadora Jeanne Shaheen.

HARÁ QUE LOS SERVICIOS EFECTIVOS DE PREVENCIÓN, TRATAMIENTO Y RECUPERACIÓN ESTÉN DISPONIBLES PARA TODOS LOS QUE LOS NECESITEN

Durante mucho tiempo, Biden ha reconocido y liderado los esfuerzos para dejar en claro que los trastornos por el uso de sustancias son enfermedades, no una opción de estilo de vida, y que necesitamos cambiar la forma en que hablamos y tratamos a los trastornos del uso de las sustancias y los tratamos, para alinearnos con este hecho.

Él sabe que el paso más importante que podemos tomar para abordar los trastornos por el uso de las sustancias es garantizar que los estadounidenses tengan acceso a un cuidado de salud asequible y de alta calidad, incluyendo el tratamiento de enfermedades mentales y trastornos por el uso de sustancias. Es por eso que Biden tiene un plan para ampliar la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio y lograr una cobertura universal. Además, Biden multiplicará los esfuerzos para garantizar que las compañías de seguros dejen de discriminar a las personas con condiciones de salud mental y, en su lugar, brinden la cobertura para el tratamiento de enfermedades mentales y trastornos por el uso de sustancias que los pacientes y sus familias necesiten. El Congreso aprobó una ley de paridad bipartidista hace 12 años que exige que se detenga esta discriminación, pero el cumplimiento parala paridad ha sido insuficiente. Como vicepresidente, Biden apoyó los esfuerzos para implementar la Ley de Paridad en la Salud Mental e Igualdad en las Adicciones de Paul Wellstone y Pete Domenici. Como presidente, terminará el trabajo de nombrar a funcionarios que le exigirán cuentas a las compañías de seguros, haciendo cumplir nuestras leyes de paridad en toda su extensión. También ordenará a las agencias federales que emitan una guía que aclare cómo los funcionarios estatales y el público pueden presentar una queja cuando sus seguros médicos, o Medicaid, no  con sus obligaciones de paridad.

Además, Biden trabajará para asegurarse que las personas que sufren trastornos por el uso de sustancias tengan acceso a instalaciones y proveedores de calidad. Como presidente, se asegurará de que la nueva opción pública, Medicare, Medicaid, el Servicio de Salud para Indígenas, el Sistema de Salud Militar y la Administración de Salud para Veteranos aceleren la integración del cuidado para trastornos por el uso de sustancias en la práctica estándar de cuidado de salud. Biden multiplicará los fondos para los centros de salud comunitarios y ampliará la oferta de proveedores de servicios de salud, por ejemplo, mediante el crecimiento del Cuerpo Nacional de Servicios de Salud. Y protegerá a los hospitales rurales de los recortes en los pagos, les dará la flexibilidad que necesitan para permanecer abiertos e invertirá en telesalud para que las personas en áreas remotas puedan tener acceso a especialistas en salud mental y trastornos por uso de sustancias.

Finalmente, Biden se asegurará de que los fondos federales se destinen específicamente a mejorar el acceso a tratamiento y a la recuperación para los trastornos por el uso de opioides y otras sustancias, y a prevenir estos trastornos en primer lugar. Como vicepresidente, Biden defendió la aprobación de la Ley de Curas del Siglo XXI, que incluyó mil millones en fondos para que los estados aborden la epidemia de opioides. Eso fue un pago inicial. Para lidiar con el inmenso alcance de la crisis del uso de sustancias y opioides, Biden aumentará drásticamente los recursos disponibles, con una inversión sin precedentes de $125 mil millones en diez años. Los fondos se utilizarán para:

Desarrollar estrategias integrales para expandir el acceso al tratamiento, particularmente en comunidades rurales y urbanas con altas tasas de trastornos por el uso de sustancias y falta de acceso a servicios de tratamiento para trastornos por el uso de sustancias. Biden invertirá $75 mil millones en subvenciones flexibles a estados y localidades para esfuerzos de prevención, tratamiento y recuperación. Las agencias estatales y locales también podrán usar los fondos para mejorar los sistemas de datos, permitiéndoles destinar mejor los recursos para las personas y comunidades que más necesitan apoyo. Como condición para recibir fondos, las entidades que reciben las subvenciones deberán proporcionar planes estratégicos integrales a largo plazo que aborden la naturaleza multifacética de la crisis del trastorno por el uso de sustancias. Los fondos pueden usarse para:

    • Invertir en programas de prevención basados en evidencia y que no sean caros rentables en las escuelas y comunidades para reducir los trastornos por el uso de sustancias.

 

  • Mitigar los daños causados por el uso de opioides y otras drogas, incluyendo las sobredosis. Las comunidades locales podrán usar los fondos para implementar programas basados en evidencia diseñados para detener la propagación de enfermedades como la hepatitis C y el VIH, incluyendo los programas de servicio de jeringas, o para ampliar programas innovadores como la iniciativa “Estación Segura iniciada en Manchester, New Hampshire, que permite a quienes buscan ayuda ir a las estaciones de bomberos para conectarse con los servicios de tratamiento y recuperación.

 

  • Ampliar el acceso a servicios continuos de tratamiento y recuperación. Las comunidades podrán usar fondos para aumentar el acceso a tratamiento para el trastorno por uso de sustancias y salud mental y otros servicios para apoyar la recuperación a largo plazo, incluyendo las redes de apoyo y los mentores de recuperación, e integrar mejor el cuidado primario y la salud mental. Reconociendo la fuerte evidencia de que los apoyos sociales, incluyendo el apoyo familiar, pueden tener un impacto positivo en el tratamiento del VIH, Biden apoyará el desarrollo de modelos centrados en la familia para el tratamiento y la recuperación del trastorno por el uso de sustancias.

 

Hacer que el Tratamiento Asistido con Medicamentos (MAT, por sus siglas en inglés) esté disponible para todos los que lo necesiten, llegando al acceso universal a más tardar en el 2025. MAT (también conocido como MOUD o Medicamentos para el Trastorno por Uso de Opioides, por sus siglas en inglés) se considera el estándar más alto en el cuidado de las personas con trastorno por el uso de opioides. Sin embargo, menos del 50% de las instalaciones de trastornos por uso de sustancias en todo el país ofrecen incluso uno de los medicamentos aprobados por la FDA. La Ley de Curas del Siglo XXI, legislación que Biden apoyó como vicepresidente, brindó recursos para los estados, designados para expandir el acceso a MAT. Biden se basará en esto para garantizar el acceso universal a MAT para todos los que lo necesiten, incluyendo: 

    • Proveer $20 mil millones en subvenciones para ampliar drásticamente la capacidad de administrar MAT en todo el país, especialmente en áreas desatendidas, incluyendo el establecimiento de nuevas instalaciones y el desarrollo de programas de capacitación para aumentar el número de profesionales que puedan administrar MAT. 

 

  • Evitar que las compañías de seguros establezcan barreras para la cobertura de MAT. Por ejemplo, las aseguradoras han impuesto protocolos de “falle primero” que requieren que las personas que receten certifiquen que se probaron otras terapias antes de cubrir MAT. Las aseguradoras también pueden exigir que los médicos obtengan una “autorización previa” para MAT antes de recetarla.
  • Eliminar restricciones indebidas a la prescripción de medicamentos para el trastorno por uso de sustancias. Por ejemplo, los medicamentos que contienen buprenorfina fueron aprobados por la FDA en 2002, pero un número relativamente pequeño de médicos o personal médico están certificados para recetarlos. Biden se asegurará de que se eliminen las restricciones indebidas a la prescripción y revisará las regulaciones del tratamiento con metadona.
  • Ayudar al personal de respuesta inmediata y a los proveedores de salud comunitarios a responder a las sobredosis. Biden invertirá $10 mil millones para proveer a las comunidades locales las herramientas necesarias para prevenir las sobredosis y responder a las emergencias derivadas de esta crisis.
  • Asegurar que las comunidades locales tengan un suministro suficiente de medicamentos para la prevención de sobredosis. La naloxona (también conocida como Narcan) es un medicamento que puede revertir una sobredosis de opioides, por lo que es una herramienta crítica en la lucha para salvar vidas. Biden ampliará las subvenciones a los estados para la compra de naloxona que se distribuirá al personal en las comunidades locales llamados a responder a las sobredosis, incluyendo el personal de respuesta inmediata, los proveedores de salud pública y el personal de los refugios para personas sin hogar y las bibliotecas públicas.

 

  • Exigir que las compañías farmacéuticas cobren un precio justo por los medicamentos para las sobredosis, incluida la naloxona. La Administración de Biden negociará agresivamente una reducción en el precio del medicamento, en nombre del gobierno federal y las comunidades estatales y locales.
  • Apoyar al personal de primeros auxilios. Los oficiales de policía y los bomberos son a menudo los primeros en la escena de una sobredosis. Biden se asegurará de que estén equipados no solo con naloxona, sino también con el apoyo para la salud mental y la resiliencia que cualquiera necesitaría después de estar expuesto una y otra vez a tal trauma. 
  • Invertir en programas de prevención en la comunidad y en un importante esfuerzo de educación pública para eliminar el estigma que rodea el tratamiento para el trastorno por el uso de sustancias. Biden invertirá $5 mil millones en esfuerzos de prevención en la comunidad e iniciativas de educación pública, incluyendo la capacitación de educadores para reconocer las señales de problemas de salud mental y trastornos por uso de sustancias y referirlos a los servicios apropiados. Los fondos también apoyarán programas de educación para jóvenes, basados en evidencia, sobre trastornos de salud mental y uso de sustancias.

 

Ampliar la cartera de personal médico para poder tratar trastornos por uso de sustancias. Sobre la base de una legislación como la Ley de la Fuerza Laboral para los Opioides de 2019, Biden trabajará con el Congreso para invertir $5 mil millones para expandir las residencias médicas y el acceso a la educación y capacitación para el personal médico para diagnosticar y tratar el trastorno por el uso de sustancias. Los fondos apoyarán la capacitación de los proveedores del cuidado primario, así como de otros miembros del equipo de atención médica, para construir un sistema integrado de cuidado.

 

Invertir en investigación duplicando los fondos para la Iniciativa de NIH (Institutos Nacionales de Salud por sus siglas en inglés), HEAL (Ayudando a poner fin a la adicción a largo plazo, por sus siglas en inglés). Esta inversión de $10 mil millones apoyará los esfuerzos para mejorar los tratamientos para el dolor crónico.

Proveer intervenciones específicas para poblaciones particulares. Biden invertirá $10 mil millones en esfuerzos diseñados específicamente para apoyar a las poblaciones con situaciones o necesidades únicas. Biden se asegurará de que una parte de estos fondos para los gobiernos estatales y locales se reserve para los gobiernos tribales. Además de ampliar el acceso de los veteranos a tratamiento para el trastorno por uso de sustancias y salud mental, Biden ordenará a su Secretario de Asuntos de Veteranos que garantice que el personal médico de VA esté suficientemente capacitado en prácticas seguras de prescripción y tratamiento para los dolores. Biden recurrirá a los sistemas de salud pública y justicia penal para proporcionar tratamiento basado en evidencia del trastorno por uso de sustancias, incluyendo MAT, para las personas durante su encarcelamiento y después de su liberación. Finalmente, Biden ampliará las inversiones para ayudar a los niños que padecen el Síndrome de Abstinencia Neonatal o el Síndrome de Abstinencia de Opioides Neonatales, y para garantizar que sus madres tengan acceso a tratamiento y atención efectivos.

DETENER LA PRESCRIPCIÓN EXCESIVA MIENTRAS MEJORA EL ACCESO AL MANEJO DEL DOLOR EFECTIVO Y NECESARIO 

Una parte esencial de nuestra estrategia nacional para abordar la epidemia de opioides debe ser detener las prácticas de las compañías farmacéuticas que conducen a la prescripción excesiva de opioides. Sin embargo, al mismo tiempo, los médicos aún deben tratar eficazmente el dolor. El dolor crónico es un desafío creciente para la salud pública con grandes impactos de gran alcance: mantiene a las personas fuera de la fuerza laboral, afecta negativamente su salud mental y física, contribuye a las ideas suicidas y limita de otras maneras su calidad de vida. Biden cree que debemos perseguir dos objetivos conjuntos: eliminar la prescripción excesiva de opioides recetados para el dolor y mejorar la efectividad y el acceso a tratamientos alternativos para el dolor. Biden:

Apoyará el desarrollo de analgésicos menos adictivos y tratamientos alternativos para el dolor, y mejorará los estándares de calidad para el tratamiento. Necesitamos medicamentos para el dolor que sean menos adictivos y más efectivos. Biden invertirá en la investigación de los NIH para desarrollar estos nuevos medicamentos. Al duplicar los fondos para el programa HEAL de NIH, Biden acelerará la investigación sobre tratamientos y terapias alternativas y ayudará a los proveedores y pacientes a comprender mejor las opciones y acceder a las alternativas. Y ordenará a la FDA que dé prioridad a los nuevos medicamentos para el dolor con un riesgo reducido documentado de adicción.

Ampliará la cobertura para tratamientos alternativos para el dolor. Como se documentó en un estudio reciente relacionado con el dolor de espalda, algunas intervenciones para el dolor no farmacológicas (por ejemplo, consejería psicológica, acupuntura, fisioterapia o terapia ocupacional) no están cubiertas de manera consistente o tienen barreras administrativas para la cobertura (por ejemplo, autorización previa, límites a las visitas). De acuerdo con la medicina basada en la evidencia, Biden exigirá que Medicare, Medicaid, su nueva opción pública propuesta y las compañías de seguros privadas cubran de manera consistente y transparente las alternativas a los opioides para el dolor crónico, sin barreras como la autorización previa o altos niveles de costos compartidos.

Tomará medidas enérgicas contra la publicidad engañosa con respecto a las instalaciones de tratamiento para el trastorno por uso de sustancias sin ninguna base en evidencia. Biden se asegurará de que la Comisión Federal de Comercio y la FDA actúen cuando las empresas intenten engañar. Designará líderes de ambas agencias que harán de esto una prioridad clave.

Proveerá capacitación a personal médico en el manejo del dolor y tratamiento para el trastorno por el uso de sustancias. Sobre la base de los esfuerzos previos de la Administración Obama-Biden, Biden ordenará al Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE. UU. que trabaje con la comunidad médica para apoyar la investigación y el desarrollo de planes de estudio y la capacitación sobre el manejo del dolor. Se asegurará de que el estudio sistemático del manejo del dolor y el trastorno por uso de sustancias sea una parte obligatoria del plan de estudios y el material en el que se evalúan los médicos y otro personal médico. Aquellos que buscan una licencia federal de la DEA para recetar sustancias controladas deberán recibir capacitación sobre las guías de prescripción adecuadas y el manejo del dolor.

Ampliará la efectividad de los programas de monitoreo diseñados para prevenir la prescripción excesiva de opioides. Los Programas de Monitoreo de Medicamentos Recetados (PDMP, por sus siglas en inglés) son bases de datos electrónicas diseñadas para prevenir el abuso de drogas. Por ejemplo, un proveedor puede verificar la base de datos antes de recetar para determinar si su paciente ha recibido la misma receta de múltiples proveedores. Para recibir cualquiera de los $125 mil millones en nuevas subvenciones bajo la Administración Biden, los estados deberán instituir un requisito de que cada persona que recete verifique la base de datos cada vez que escriba una nueva receta de opioides. Biden también reservará algunos de estos fondos de subvenciones para garantizar que los estados mejoren el intercambio de datos de los Programas de Monitoreo de Medicamentos Recetados a través de las fronteras estatales.

Asegurará la actualización periódica de las guías de prescripción de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) basadas en la mejor evidencia disponible. Los CDC han emitido una guía para ayudar a las personas que recetan a tomar decisiones basadas en evidencia con respecto a cuándo y cómo recetar opioides para minimizar el riesgo de abuso y al mismo tiempo tratar eficazmente el dolor. Biden le pedirá a los CDC que se comprometan a actualizar periódicamente estas guías a medida que surjan nuevas pruebas sobre los factores de riesgo de abuso de opioides y los tratamientos alternativos para el dolor. Además, se asociará con los proveedores de cuidado de salud y los estados para maximizar la concienciación de los proveedores y maximizar el uso de la guía.

REFORMAR EL SISTEMA DE JUSTICIA PENAL PARA QUE NADIE SEA ENCARCELADO SÓLO POR EL USO DE DROGAS

Biden ha publicado un plan de justicia penal que fortalecerá el compromiso de los Estados Unidos con la justicia y reformará nuestro sistema de justicia penal mediante la construcción de un sistema centrado en la redención y la rehabilitación. Biden cree que nadie debería ser encarcelado sólo por uso de drogas, y como presidente tratará el uso de drogas como una enfermedad en lugar de un delito. Específicamente, Biden:

Pondrá fin a todo encarcelamiento solo por uso de drogas y, en su lugar, desviará a las personas a los tribunales dedicados a asuntos de drogas y al tratamiento. Biden requerirá que los tribunales federales desvíen a estas personas a los tribunales dedicados a asuntos de drogas para que reciban el tratamiento y los servicios adecuados. Incentivará a los estados para que establezcan los mismos requisitos. Además, ampliará los fondos para los tribunales federales, estatales y locales dedicados a asuntos de drogas y otros programas que desvían a las personas que cometen delitos como resultado de los trastornos por uso de sustancias o promueven el tratamiento en lugar de encarcelarlos.

Hará que las personas que deberían recibir servicios sociales, en lugar de estar en nuestras cárceles, se conecten a la ayuda que necesitan. Con demasiada frecuencia, quienes necesitan servicios de salud mental o tratamiento para un trastorno por el uso de sustancias no reciben la atención que necesitan. En cambio, terminan teniendo interacciones con la policía que conducen al encarcelamiento. Para cambiar la naturaleza de estas interacciones, la Administración de Biden financiará iniciativas para asociar a expertos en salud mental y trastornos por uso de sustancias, trabajadores sociales y defensores de las personas con discapacidades con los departamentos de policía. Estos proveedores de servicios responderán a las llamadas con los oficiales de policía para que las personas que no deberían estar en el sistema de justicia penal sean desviadas a tratamiento para el trastorno por uso de sustancias o enfermedades mentales, cuando sea apropiado, o se les proporcione los servicios de vivienda u otros servicios sociales que puedan necesitar.

Lea más sobre el plan de Biden para reformar el sistema de justicia penal en https://joebiden.com/justice/. 

DETENER EL FLUJO DE DROGAS ILÍCITAS COMO EL FENTANILO, ESPECIALMENTE DE CHINA Y MÉXICO

Como parte de una agenda integral que prioriza la prevención, el tratamiento, la recuperación y la reducción de daños, Biden cree que parte de la solución para la crisis de los opioides implica el evitar que personas inescrupulosas trafiquen opioides y otras drogas ilícitas en nuestro país. Específicamente, Biden:

Hará que el fentanilo sea una prioridad en nuestros tratos con China. El Departamento del Tesoro ya ha sancionado a un pequeño número de ciudadanos chinos en relación con el fentanilo; es un buen comienzo, pero perseguir a las personas no alterará el pensamiento de Beijing a largo plazo. Biden presionará a Beijing para que tomen medidas enérgicas contra la producción ilícita de fentanilo en China y detengan el flujo de la droga hacia los Estados Unidos. Biden también desarrollará estrategias regionales en Asia, el Pacífico y las Américas para hacer frente a los cambios en las rutas y las fuentes de fentanilo en respuesta a la mano dura de China.

Mejorará la cooperación con las autoridades mexicanas para interrumpir el movimiento de heroína y fentanilo a través de la frontera entre los Estados Unidos y México. El fentanilo chino se transborda con frecuencia a través de México y luego se pasa de contrabando a través de la frontera en forma pura o combinado con heroína. A medida que China tome medidas para controlar el fentanilo y sus precursores, la producción y distribución se trasladarán cada vez más a México. Biden buscará una cooperación fuerte y sostenida con las autoridades mexicanas para perjudicar a los proveedores y las rutas de suministro, incluida la importación de los precursores químicos de China. La Administración Biden también proporcionará asistencia técnica para mejorar la capacidad del Servicio Postal Mexicano (SEPOMEX) para detectar y rastrear electrónicamente los envíos de fentanilo y sus precursores que llegan a través de México. Como presidente, Biden reparará el daño a los lazos entre los Estados Unidos y México infligido por Donald Trump y desarrollará una agenda común con México que vaya más allá de nuestra frontera compartida para promover nuestra prosperidad compartida y proteger los intereses de seguridad nacional de los Estados Unidos.

Hará cumplir las sanciones a los actores internacionales involucrados en el tráfico de drogas ilícitas como la heroína y el fentanilo. El equipo de sanciones del Departamento del Tesoro de Biden hará un mapa de las instituciones financieras y las redes que facilitan la distribución de fentanilo y sus precursores clave y desarrollará paquetes de sanciones basados en esa evidencia y encargará a la Oficina del Director de Inteligencia Nacional apoyar estos esfuerzos con un enfoque en las finanzas ilícitas. 

Aumentará la cooperación entre las agencias policiales mundiales. Biden ordenará a las agencias policiales estadounidenses que trabajen directamente con sus homólogos extranjeros, compartan información sobre amenazas y usen la tecnología para ayudar a rastrear y confiscar envíos ilícitos. 

Asegurará que las agencias federales tengan las herramientas y los recursos que necesitan para detener el flujo del fentanilo desde el extranjero. Los productores de fentanilo han explotado las brechas en el monitoreo a través del Servicio Postal de los Estados Unidos (USPS, por sus siglas en inglés) para inundar a los Estados Unidos con un producto mortal. Biden le dará a USPS las herramientas y los recursos que necesita para llevar a cabo ese mandato e interrumpir los grandes suministros del fentanilo que se envían a través del sistema de correo, en colaboración con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los EE. UU. Además, la gran mayoría de los opioides y el fentanilo se envían a través de puertos de entrada legales, no a sus espaldas. En lugar de desperdiciar recursos construyendo un muro o separando familias, Biden dirigirá los recursos a los puertos de entrada para interceptar los envíos de opioides allí.

Combatir la Epidemia de Opioides y los Trastornos por el Uso de Sustancias, se pagará asegurándonos de que las grandes compañías farmacéuticas pagan la parte que les corresponde

La inversión de $125 mil millones de Biden en una respuesta integral a la epidemia de opioides y los trastornos por uso de sustancias se pagará aumentando los impuestos sobre las ganancias de las compañías farmacéuticas.