EL PLAN DE BIDEN PARA FORTALECER LA SEGURIDAD Y LA PROSPERIDAD EN COLABORACIÓN CON LOS PUEBLOS DE CENTROAMÉRICA

“Los desafíos que nos aguardan son enormes. Pero si existe la voluntad política, no hay razón para que Centroamérica no pueda convertirse en la próxima gran historia de éxito del hemisferio occidental “.

—Vicepresidente Joe Biden

Los pueblos de los Estados Unidos y América Central tienen una amistad fuerte y duradera. Estamos unidos no solo por la proximidad, sino por nuestra historia y valores compartidos, y las conexiones profundamente arraigadas de familiares y amigos que unen inextricablemente nuestro futuro. Estos lazos son una parte esencial de nuestra fortaleza, y nunca deben subestimarse ni darse por sentados.

Sin embargo, desde los primeros momentos tras el anuncio de su candidatura a la presidencia, Trump ha insultado y hostigado a nuestros vecinos más cercanos, y ha demonizado, como fueran menos que humanos, a los inmigrantes y a la gente de nuestros países aliados en toda la región. Ha gobernado a través del miedo y la división en este país, y ha abandonado el liderazgo estadounidense en la región. No es solo una indignación moral, es un completo fracaso del liderazgo global estadounidense que exacerba los desafíos en nuestra propia región y hace que la gente de los Estados Unidos esté menos segura.

El hemisferio occidental tiene el potencial de ser seguro, democrático y próspero, desde el norte de Canadá hasta el extremo sur de Chile. Lo fundamental para lograr este objetivo es garantizar que las naciones de América Central, especialmente El Salvador, Guatemala y Honduras, los países del Triángulo Norte, sean sólidas, seguras y capaces de ofrecer oportunidades de futuro para su propia gente.

Actualmente, el Triángulo Norte enfrenta enormes desafíos a causa de la violencia, las organizaciones criminales transnacionales, la pobreza y las instituciones públicas corruptas e ineficaces. Esto está obligando a demasiadas familias, niños no acompañados y adultos a tomar una decisión insostenible: dejar todo lo que conocen y emprender un viaje peligroso para buscar una vida mejor, o quedarse y vivir bajo la amenaza constante de violencia, persecución, desesperanza o incluso la muerte. La respuesta de Trump ha sido promulgar políticas de inmigración draconianas que buscan anular nuestras leyes de asilo y refugiados, junto con reducciones severas en nuestra asistencia extranjera a la región. Trump no logró lidiar con el desafío de la migración irregular y abandonó nuestro compromiso con los derechos humanos y nuestros valores democráticos en el proceso. Y, vemos los resultados de sus decisiones peligrosas y erráticas todos los días en la crisis humanitaria en nuestra frontera.

Joe Biden sabe que la forma más efectiva y sostenible de reducir la migración desde el Triángulo Norte es abordar de manera integral sus causas fundamentales, los factores que impulsan a las personas a abandonar sus países en primer lugar, porque ya lo ha hecho antes. Como la persona clave en la Administración Obama-Biden para lidiar con el aumento de menores no acompañados del Triángulo Norte en el 2014, Biden logró con éxito el consenso entre demócratas y republicanos en el Congreso, a favor de una estrategia de varios años para reducir la migración irregular, y aseguró $750 millones para apoyar reformas en la región. La estrategia de Biden involucró a los líderes de la región para asumir la responsabilidad de fomentar la prosperidad económica a través de la reducción de la pobreza y los programas de integración regional, profundizó la cooperación en materia de seguridad para reducir la violencia de las pandillas y combatir las organizaciones criminales transnacionales, y fortaleció las instituciones a través de asistencia técnica que mejoró la gobernanza y la administración fiscal transparente. El enfoque de Biden redujo la violencia y ayudó a asegurar que las familias y los niños permanecieran en sus países de origen. A pesar de este éxito, desde que asumió el cargo, la Administración Trump ha retrasado, reducido o desviado la asistencia a Centroamérica, una política contraproducente que ha sido rechazada por los líderes del Congreso de ambos partidos.

 Como presidente, Biden eliminará de inmediato las políticas de inmigración draconianas de la Administración Trump y galvanizará la acción internacional para abordar la pobreza y la inseguridad que llevan a los migrantes del Triángulo Norte a los Estados Unidos. Los gobiernos y las sociedades centroamericanas tienen la responsabilidad principal de abordar los factores de la emigración en sus propios países, pero la profundidad de las reformas necesarias requiere una asistencia y cooperación internacional sostenida. Se necesita desesperadamente un liderazgo renovado de los EE.UU., que debe complementarse con la inversión del sector privado, el apoyo de la comunidad internacional de donantes y el compromiso de los gobiernos regionales de emprender reformas fundamentales.

Como presidente, Joe Biden renovará un sólido compromiso con el liderazgo de los Estados Unidos en la región y aplicará una estrategia integral para América Central al:

  • Desarrollar una estrategia regional integral de cuatro años y $4 mil millones para abordar los factores que impulsan la migración desde Centroamérica;
  • Movilizar la inversión privada en la región;
  • Mejorar la seguridad y el estado de derecho;
  • Abordar la corrupción endémica;
  • Priorizar la reducción de la pobreza y el desarrollo económico.

UNA ESTRATEGIA REGIONAL INTEGRAL DE CUATRO AÑOS Y $4 MIL MILLONES

La gente de la región comprende que abordar estos desafíos de manera sostenible exige cambios sistémicos y reformas en muchos sectores de la sociedad en el Triángulo Norte, y ese tipo de cambio requiere una inversión seria de voluntad y recursos políticos en todos los niveles. Requiere el compromiso sostenido de los líderes y pueblos de El Salvador, Guatemala y Honduras, y a medida que avanzan, los Estados Unidos deben estar allí para ofrecer apoyo y colaboración. Es de claro interés para los Estados Unidos ayudar a impulsar ese cambio con una estrategia integral de apoyo de los EE.UU. para iniciativas regionales y el compromiso a los niveles más altos de nuestro gobierno.

Como presidente, Biden renovará el compromiso de los EE.UU. de abordar las causas fundamentales que impulsan la migración con una estrategia regional integrada de cuatro años y $4 mil millones que:

  • Requiera que los países asignen una cantidad sustancial de sus propios recursos y emprendan reformas significativas, concretas y verificables;
  • Establezca condiciones sólidas para un progreso verificable con el fin de garantizar que los fondos de los contribuyentes estadounidenses se utilicen de manera efectiva;
  • Ponga la lucha contra la corrupción en el centro de la política de los Estados Unidos en América Central;
  • Dirija la inversión del sector privado, incluyendo a través de alianzas público-privadas, para complementar los fondos del gobierno;
  • Invierta principalmente en organizaciones de la sociedad civil que están en la primera línea al lidiar con las causas fundamentales;
  • Renueve los esfuerzos para trabajar de manera constructiva con México, Canadá y otros socios regionales de América Central y del Sur; y
  • Reconozca el papel central de las mujeres como una fuerza poderosa para el desarrollo.

Para pagar esta inversión en el futuro de nuestra región, Biden priorizará el dinero del presupuesto de detención del Departamento de Seguridad Nacional, que se ha disparado bajo las políticas inhumanas e innecesarias de Trump, a favor de alternativas más efectivas y rentables que la detención. Los ahorros al no encerrar a los migrantes como delincuentes o separar familias se utilizarán mucho mejor para mejorar las condiciones en la región y ayudar a las personas a sentirse seguras en sus países de origen.

MOVILIZAR LA INVERSIÓN PRIVADA EN LA REGIÓN

Por si sola, la inversión del gobierno y la generosa ayuda extranjera son insuficientes para estimular el tipo de oportunidad económica que la gente de Centroamérica necesita para construir futuros estables, seguros y de clase media. En última instancia, las economías solo crecerán de manera sostenible al atraer una mayor inversión privada, tanto de fuentes internacionales como de sus ciudadanos, que estén dispuestos a invertir en sus países de origen.

Una Administración Biden aprovechará la inversión del sector privado para promover la estabilidad económica y la creación de empleos en América Central al:

  • Trabajar con bancos multilaterales de desarrollo, como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para desarrollar infraestructura y promover la inversión extranjera al involucrarse con el sector privado de manera rentable y competitiva. Los Estados Unidos han sido históricamente un importante financiador de estas organizaciones internacionales, y debemos utilizar nuestro papel e inversiones para garantizar que estas instituciones se centren en América Central como una prioridad.
  • Reducir las barreras a la inversión del sector privado al dar prioridad al fortalecimiento del estado de derecho con una mayor capacidad judicial, y mejorar la competitividad del mercado del Triángulo Norte mediante la modernización y estandarización de los procedimientos de aduana.
  • Ordenar al Representante Comercial de los EE.UU. y al Departamento de Comercio que evalúen si los países de Centroamérica cumplen con sus compromisos bajo el DR-CAFTA, lo que incluye garantizar que las prácticas laborales no perjudiquen la competencia. Maximizar nuestros intercambios comerciales también genera mayores oportunidades económicas para las empresas e inversores estadounidenses. Los Estados Unidos son la principal fuente de inversión extranjera directa en Centroamérica.
  • Reforzar las microfinanzas y la banca financiera inclusiva en América Central con prioridad en los programas que empoderan a las mujeres. Las remesas de los miembros de la familia que envían dinero a sus países de origen constituyen una proporción mayor del PIB en algunos países del Triángulo Norte que la inversión extranjera directa, representando más del 10 por ciento del PIB en Guatemala y acercándose al 20 por ciento en El Salvador y Honduras. Como presidente, Biden creará mecanismos para ayudar a los receptores de remesas, especialmente a las mujeres, a invertir y comenzar pequeños negocios.
  • Centrar los esfuerzos de desarrollo económico en la modernización de las redes eléctricas, puertos y carreteras del Triángulo Norte, para que las industrias locales puedan competir a nivel mundial. A corto plazo, Biden unirá esfuerzos para duplicar la capacidad de SIEPAC, el Sistema Centroamericano de Interconexión Eléctrica, para generar electricidad para la región.

MEJORAR LA SEGURIDAD Y EL ESTADO DE DERECHO

Las familias continuarán huyendo de la región si ellos y sus hijos no están seguros en sus comunidades de origen. No intentarán iniciar un negocio. No invertirán en su futuro. La violencia y la falta de fe en la capacidad de los servicios de seguridad de la región son una enorme barrera para el progreso en el Triángulo Norte. El fortalecimiento de la seguridad y el establecimiento de la confianza en el estado de derecho son las piedras angulares de todas las demás reformas que se necesitan en el Triángulo Norte. Mejorar ambos interesa directamente a las personas de toda la región y los Estados Unidos.

Una Administración Biden lidiará con los desafíos de seguridad regional al:

  • Apoyar reformas a nivel nacional para combatir la corrupción en los servicios de seguridad y fortalecer el poder judicial. Invertir en mejorar los estándares profesionales y la capacitación de la policía y las fuerzas de seguridad en la región es clave para garantizar que se priorice la seguridad pública, en colaboración con las comunidades.
  • Respaldar los programas de reducción de la violencia y los programas de capacitación laboral que evitan que los jóvenes se unan a pandillas criminales peligrosas en primer lugar. Estos esfuerzos se basarán en las prácticas más recientes basadas en la evidencia en todo el mundo para reducir la violencia, con programas fundamentados ​​en datos dirigidos a delincuentes de alto riesgo, mediante la interrupción de la violencia; terapia cognitiva, conductual y familiar; reforma de la justicia juvenil; la justicia restaurativa; y desarrollo de la fuerza laboral.
  • Brindar asistencia técnica a jueces y fiscales con el fin de ayudar a las autoridades a combatir con mayor eficacia los delitos financieros.
  • Garantizar el acceso a la justicia y servicios de apoyo para víctimas de violencia doméstica. La violencia doméstica e intrafamiliar sigue siendo un problema importante en los países del Triángulo Norte y un motor de migración, particularmente para mujeres y niños. Biden restablecerá el acceso completo al asilo para las víctimas de violencia doméstica, al tiempo que fortalecerá las capacidades de los fiscales para llevar adelante los casos de violencia doméstica y poner a los perpetradores tras las rejas.

LIDIAR CON LA CORRUPCIÓN ENDÉMICA

América Central nunca podrá movilizar la inversión privada en la escala necesaria o brindar los servicios que su gente necesita sin lidiar también con la corrupción. La corrupción impide que las naciones gobiernen de manera efectiva, desvía los recursos necesarios para inversiones críticas en áreas como infraestructura y educación, aleja la inversión externa, crea una crisis de legitimidad en las democracias frágiles y deja a los países vulnerables al crimen organizado. Es un cáncer que está carcomiendo a los países del Triángulo Norte y les impide progresar significativamente en cualquiera de sus otros desafíos clave. Como la administración más corrupta en la historia moderna de los Estados Unidos, Trump ha socavado el liderazgo moral de los Estados Unidos en este tema, y ​​sus esfuerzos para combatir la corrupción en cualquier parte del mundo han sido lamentablemente inadecuados o inexistentes.

Un defensor vocal desde hace mucho tiempo de los esfuerzos anticorrupción en todo el mundo, incluso en el Triángulo Norte, como presidente, Biden tratará la anticorrupción en el Triángulo Norte como una prioridad principal al:

  • Revocar las visas a los Estados Unidos y congelar los activos de personas corruptas de El Salvador, Guatemala y Honduras.
  • Aumentar la presencia de los agregados de los Departamentos de Justicia y Tesoro de los EE.UU. en nuestras embajadas en Centroamérica con el fin de combatir mejor el crimen organizado y la actividad ilícita, y crear una nueva oficina como parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro para investigar la corrupción en el Triángulo Norte.
  • Priorizar fondos adicionales para capacitar a fiscales en políticas y procedimientos anticorrupción especializados.
  • Apoyar los mecanismos anticorrupción existentes mientras se trabaja con aliados para crear una comisión regional, con el fin de combatir la corrupción, construir instituciones nacionales más sólidas y ayudar a los fiscales locales a perseguir la corrupción. Para garantizar la sostenibilidad y el éxito a largo plazo, Biden también contará con el apoyo de organizaciones internacionales, como las Naciones Unidas, la Organización de los Estados Americanos y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, que ya tienen en marcha esfuerzos contra la corrupción.

PRIORIZAR LA REDUCCIÓN DE LA POBREZA Y EL DESARROLLO ECONÓMICO

El progreso depende de crear un entorno de seguridad más sólido, pero no puede ser el único foco de nuestros esfuerzos en la región. Invertir en el desarrollo económico y el potencial de las personas de la región es fundamental para el éxito a largo plazo. Desafortunadamente, Trump no entiende que la ayuda al desarrollo que proveen los Estados Unidos es una inversión vital no solo en el éxito de la región, sino también en nuestra propia seguridad y prosperidad futuras.

Una Administración Biden priorizará la reducción de la pobreza y el desarrollo al:

  • Abordar la inseguridad alimentaria como la causa principal de la migración, al invertir en programas que combaten la desnutrición en el Triángulo Norte, particularmente en el altiplano occidental de Guatemala y en el corredor seco a lo largo de la costa del Pacífico de América Central.
  • Fortalecer las inversiones de los Estados Unidos en la reintegración de los migrantes que regresan, para garantizar que estas personas no emprendan nuevamente la peligrosa caminata hacia el norte. Biden trabajará con el sector privado y sin fines de lucro en el Triángulo Norte, que se enfocarán en estas personas para programas de capacitación y prevención laboral, muchos de ellos han adquirido habilidades valiosas, incluyendo conocimientos en el idioma inglés.
  • Priorizar el desarrollo del capital humano. Biden trabajará con los sectores público y privado con el fin de brindar oportunidades de capacitación para los jóvenes de la región, al tiempo que respaldará más becas para que los estudiantes centroamericanos estudien en los Estados Unidos.
  • Brindar asistencia técnica a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y el Departamento del Tesoro para apoyar las reformas fiscales y su aplicación. Los gobiernos del Triángulo Norte luchan para enfrentar los desafíos básicos de gobernanza, como proteger a sus países contra la actividad criminal de pandillas, mitigar los efectos de la pobreza extrema o construir sistemas educativos más sólidos. Con el aumento de los ingresos fiscales, los países del Triángulo Norte pueden invertir más de su propio dinero en combatir la inseguridad y fortalecer el desarrollo económico.
  • Desarrollar, en coordinación con países de toda la región, una estrategia integral para abordar los efectos de la crisis climática. En nuestro propio hemisferio, el cambio climático ya está minando la seguridad y la prosperidad, además de impulsar una mayor migración. La estrategia de Biden para enfrentar las mayores amenazas y crear oportunidades incluye un enfoque en el Caribe y el Triángulo Norte para promover las transiciones a la energía limpia, así como la adaptación al cambio climático y la resiliencia.