La agenda antiinmigrante de la Administración Trump no representa nuestros valores estadounidenses, punto. Todo lo que ofrece son cuatro años más de una retórica de odio, división y políticas que terminarán con el rol histórico de Estados Unidos como símbolo de libertad, prosperidad y un faro de esperanza para quienes huyen de la violencia y la opresión en cualquier parte del mundo.

Somos quienes somos gracias a las muchas generaciones de inmigrantes llenos de esperanza y esfuerzo, que dejaron atrás todo lo que conocían para establecer su hogar en los Estados Unidos. Y somos mejores y más fuertes gracias a eso. Mis antepasados abordaron viejos barcos en el Mar de Irlanda junto a otros inmigrantes, con el sueño de un futuro mejor para sus hijos. Hoy no debemos quitarle esa esperanza a los inmigrantes que buscan seguridad y oportunidades.

El presidente Trump y su administración eligen la crueldad y el rechazo en todo momento, ya sea que estén huyendo del brutal régimen socialista de Maduro en Venezuela con la esperanza de recibir el Estatus de Protección Temporal que Trump y los republicanos del Senado continúan negando, o un “Dreamer” que nunca ha conocido otro país más que los Estados Unidos y al que la Administración Trump busca deportar, o uno de los miles de niños que fueron arrancados de los brazos de sus padres en nuestra frontera sur por esta Administración sin ningún plan para reunirlos.

Esta agenda está diseñada para hacer una sola cosa: dividir a nuestras comunidades con retórica barata y xenófoba, y demonizar a aquellos que buscan hacer solicitudes legítimas de asilo en los Estados Unidos para encontrar una vida segura para ellos y sus hijos.

El único Estados Unidos en el que cree Donald Trump es un Estados Unidos dividido. Yo creo en los Estados Unidos de América, un Estados Unidos que se fortalece por su diversidad, orgullosos de nuestra herencia como nación de inmigrantes y donde las familias establecen su hogar y permanecen unidas. Esos son los valores que dan forma a mi política de inmigración. En cuatro días tenemos que sacar a Donald Trump de la Casa Blanca para asegurarnos de que podemos revertir su agenda de inmigración cruel y antiamericana y  así asegurarnos de que Estados Unidos sea una vez más el líder mundial que defiende la libertad y la prosperidad para todos.